Lo que comenzó como conocimientos adquiridos en las aulas pronto se convirtió en decisiones operativas, análisis de datos y propuestas de mejora dentro de una operación de alta demanda. Para Paúl Alberto Segarra Varas, estudiante de octavo semestre de Ingeniería en Logística y Transporte de la Facultad de Ciencias Naturales y Matemáticas de la ESPOL, sus pasantías en el área de Proyectos Logísticos de la Bodega de Materia Prima de Tonicorp, en Guayaquil, representaron la oportunidad de transformar la teoría en soluciones aplicadas a desafíos reales de la industria.
Desde el inicio de su experiencia, Paúl se integró a procesos estratégicos relacionados con la gestión de almacenamiento, control de inventarios y optimización operativa. Su trabajo estuvo enfocado en el levantamiento de información, análisis de datos y desarrollo de soluciones para mejorar la eficiencia logística en entornos reales.
Uno de los proyectos que marcó su paso por la empresa fue la implementación de un sistema de digitalización del layout de almacenamiento mediante códigos QR para la asignación dinámica de posiciones de pallets. Esta iniciativa permitió optimizar los tiempos de picking y despacho, mejorando la localización de materia prima dentro de la bodega.
“Ver al equipo operativo utilizando el nuevo layout digitalizado y notar la reducción en los tiempos de búsqueda de materia prima fue la mayor confirmación del impacto de mi trabajo”, comentó.
Su experiencia también estuvo ligada al análisis operativo de mermas, valorización económica de inventarios y desarrollo de herramientas para la toma de decisiones. Para ello, aplicó conocimientos adquiridos durante su formación universitaria, utilizando herramientas como Power BI, Power Query, Excel y programación en VBA para automatizar procesos y construir dashboards de indicadores operativos.
Más allá de las herramientas técnicas, Paúl destaca que la carrera le brindó una forma estructurada de enfrentar problemas complejos.
“La universidad me enseñó a no buscar soluciones superficiales, sino a modelar los problemas, analizar restricciones y proponer mejoras basadas en datos reales”, explicó.
Entre las asignaturas que considera fundamentales para afrontar este reto profesional menciona Sistemas de Almacenamiento, Logística de Producción, Investigación de Operaciones y gestión de bases de datos aplicadas a la cadena de suministro.
Sin embargo, uno de los aprendizajes más importantes surgió fuera de los modelos y algoritmos. Durante su trabajo con equipos operativos comprendió que las mejores soluciones técnicas solo funcionan cuando las personas forman parte del cambio.
“La logística en papel es perfecta, pero en la práctica depende del factor humano y de la capacidad de adaptación. Un gran diseño técnico solo tiene éxito si se trabaja de la mano con el personal operativo”, señaló.
Hoy, tras culminar esta etapa, resume su experiencia como una oportunidad para transformar la teoría en resultados tangibles.
“Fue una oportunidad invaluable para convertir conocimientos matemáticos y logísticos en soluciones eficientes para la industria real”. Comentó.
La historia de Paúl es un buen ejemplo de lo que significa estudiar Ingeniería en Logística y Transporte: enfrentarse a problemas concretos, trabajar con datos, tecnología y operaciones, y ver cómo ese trabajo tiene un efecto real más allá del aula.
En la FCNM de la ESPOL, la carrera está pensada para que los estudiantes no solo aprendan la teoría, sino que sepan aplicarla. La formación combina una base técnica sólida con análisis, pensamiento crítico y contacto directo con la industria, a través de prácticas, proyectos reales y vínculos con el sector productivo, para que los egresados lleguen preparados para aportar desde el primer día.
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